
Lo siguiente no pretende ser una reflexión para el presente invierno y el que sigue después de éste, si no un constante recordatorio de lo que es importante hacer en función de la seguridad y el desarrollo de los Salvadoreños/as ante los eventos naturales, en consecuencia a la realidad de vulnerabilidad de nuestro país y la inminencia de las tragedias humanas.
El desarrollo es una visión que persiguen todos los estados del mundo, sin embargo los caminos adoptados en su búsqueda divergen en una bifurcación de intereses y puntos de vista, en los que también contravienen el instinto y la racionalidad, pocos optan por la sostenibilidad del desarrollo y la gestión de riesgos, como política para regular la actividad humana con el objeto de preservar los recursos naturales y hacer equilibrio con con el entorno ecológico, construyendo vulnerabilidad y desnudando aflictivas zonas de riesgo, en el caso de El Salvador la vulnerabilidad es una realidad elocuente, un territorio minado de riesgo ante los múltiples eventos naturales que amenazan siempre con tragedia y devastación.
El salvador a pesar de ser un territorio muy pequeño, tiene marcadas y amplias áreas de riesgo, su ubicación geográfica, las condiciones geológicas y atmosféricas, propician una situación de vulnerabilidad franca ante los eventos de origen natural, estas características del territorio aunadas a la actividad humana de desenfrenado deterioro medioambiental constituye no solo una amenaza a la población si no un llamado a una atención constante y absoluta para la gestión de riesgo y la construcción de un desarrollo sostenible para el país.
Nuestra tendencia a no planificar nuestros asentamientos humanos, la negligencia o indiferencia del estado por adoptar políticas acertivas de control en el uso y explotación del suelo, nos llevan a cada vez más situaciones más vergonzosas y lamentables de vulnerabilidad y riesgo.
En virtud de lo anterior, me gustaría nombrar los mandatos y tareas del Estado Salvadoreño en materia de Protección Civil, que poco o nada son acatados y cumplidos para garantizar seguridad civil y desarrollo sostenible.
Es necesario considerar potenciar las capacidades de los habitantes de municipios, cantones y caseríos para que éstos puedan coordinadamente ejecutar y construir su propio desarrollo sostenible, pues las acciones desarrolladas por los actores locales podrían transformar situaciones de riesgo en oportunidades de desarrollo.
Así mismo El Salvador debe desarrollar investigación y estudios especializados para usos relacionados a la prevención y reducción de riesgos, tanto en el campo de los desastres como en el desarrollo y en la planificación territorial.
Propiciar la promoción de programas de prevención y mitigación para la reducción del riesgo a partir de la participación de los actores sociales; apoyar y promover la elaboración de planes de desarrollo incluyendo el componente de gestión de riesgo.
Establecer y dar seguimiento de manera permanente el monitoreo de la vulnerabilidad.
Elaborar análisis de riesgo y sentar las bases para la construcción de escenarios de riesgo.
Establecer de manera sistemática y permanente la evaluación económica y social de los probables daños y pérdidas, ante la probable ocurrencia de un fenómeno natural extremo.
Coordinar y determinar los mecanismos interinstitucionales de gestión del riesgo.
Establecer a nivel nacional una red de actores sociales locales para impulsar la Gestión Local del Riesgo.
Sistematizar las experiencias de gestión local de riesgos generadas en el país.
Proporcionar información oportuna a los actores que por su ubicación se encuentren en condiciones latentes de amenaza, para que se tomen las medidas de prevención necesarias.
Mejor prevenir que lamentar, ¿verdad qué si?
No hay comentarios:
Publicar un comentario