jueves, 25 de febrero de 2010

Decisiones

Tomar una decisión debería ser algo parecido a levantarse o dormirse… se hace por que se debe de hacer sin más cuestionamiento y sin renegar tanto a algo tan natural, pero solemos hacerlo tan complicado, algunas personas somos más alcanzativas que otras y pensamos en todas las cosas que se derivarían de la decisión, algo que sin duda nos lleva a una complicación que podríamos evitar.

“Mas vale el diablo por viejo que por diablo…”

Alguien solía decirme a cada momento que entre mas se envejece mas complicado hacemos la toma de decisiones, tal vez es por que nos acostumbramos que alguien más decida por nosotros o por que así nos acostumbraron, de cualquier manera terminamos pidiendo la aprobación de la gente que nos rodea y por lo tanto tomamos a veces una decisión que no es la que nosotros queremos, terminando entonces frustrados y pensando ¿habrá sido lo correcto?...

“Cada quien sabe donde le aprieta el zapato…”

De vez en cuando me gusta pensar que las decisiones que se toman tienen autonomía propia y que no hay nadie más atrás de ellas, la verdad es que cada quien sabe lo que le molesta, aunque no sea malo escuchar a los demás solo nosotros sabemos lo que en verdad nos molesta o lo que en verdad nos conviene… el mirar para atrás o para adelante nos hace olvidarnos que o ese camino ya lo pasamos o ese camino nunca lo pasaremos.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Hablando de ser ciudadanos...

“… es que nosotros ya somos ciudadanos, por lo tenemos derechos …”

A menudo al decir que somos ciudadanos de tal o cual país implícitamente aceptamos que formamos parte de la comunidad que lo habita y nos identificamos con ciertas practicas sociales y culturales que ahí se practiquen, esto nos lleva a sentir que pertenecemos a ese lugar y que por lo tanto poseemos los mismos derechos inherentes, y a las mismas obligaciones y responsabilidades que cualquier otro miembro de la comunidad.

Ser ciudadano implica entonces una convivencia diaria y acoplarse a ciertas normas y reglas preestablecidas –aunque muchos opinen que son un control sobre la decisión individual de cada persona- necesarias para el funcionamiento del sistema actual.

Ser ciudadano en la actualidad se ha reducido a un simple titulo honorífico que es otorgado a las personas que se ocupan de alguna labor pública, también se aplica este titulo a aquellos emigrantes que han vivido por cierto tiempo en un lugar especifico.

Un ciudadano debería ser todo aquel capaz de tomar el poder concedido en tal denominación, es decir hacer valer tanto sus derechos individuales como los sociales y a su vez tomar su responsabilidad con las obligaciones que se adquieren al adjudicarse dicho titulo, en pro de construir un mejor lugar de convivencia.