Tomar una decisión debería ser algo parecido a levantarse o dormirse… se hace por que se debe de hacer sin más cuestionamiento y sin renegar tanto a algo tan natural, pero solemos hacerlo tan complicado, algunas personas somos más alcanzativas que otras y pensamos en todas las cosas que se derivarían de la decisión, algo que sin duda nos lleva a una complicación que podríamos evitar.
“Mas vale el diablo por viejo que por diablo…”
Alguien solía decirme a cada momento que entre mas se envejece mas complicado hacemos la toma de decisiones, tal vez es por que nos acostumbramos que alguien más decida por nosotros o por que así nos acostumbraron, de cualquier manera terminamos pidiendo la aprobación de la gente que nos rodea y por lo tanto tomamos a veces una decisión que no es la que nosotros queremos, terminando entonces frustrados y pensando ¿habrá sido lo correcto?...
“Cada quien sabe donde le aprieta el zapato…”
De vez en cuando me gusta pensar que las decisiones que se toman tienen autonomía propia y que no hay nadie más atrás de ellas, la verdad es que cada quien sabe lo que le molesta, aunque no sea malo escuchar a los demás solo nosotros sabemos lo que en verdad nos molesta o lo que en verdad nos conviene… el mirar para atrás o para adelante nos hace olvidarnos que o ese camino ya lo pasamos o ese camino nunca lo pasaremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario